miércoles, 29 de julio de 2015

LOS PILARES DE LA GUERRA I

¿QUIÉN TIRÓ LA PRIMERA PIEDRA?: GUERRA Y ESTRATEGIA EN LA PREHISTORIA Y EL MUNDO ANIMAL
Adrián García

INTRODUCCIÓN
Habitualmente falta información fiable de la historia humana. La razón de ello, como todo, depende de la época. Hay determinados lobbies que desean presentar la prehistoria como una época antes del comienzo de las guerras y la maldad humana. A ello además contribuiría la teórica falta de batallas en el mundo animal.
Otros lobbies siguen este argumento buscando su lado oscuro y dándole la vuelta. Según éstos la sociedad la que organizó los combates, pero antes la vida era más brutal con combates constantes. Ello se ven el mundo animal, donde los animales se agreden continuamente y están en guerra permanente.
Si bien la primera posición correspondería en líneas generales a Rousseau, la segunda correspondería a Hobbes. La realidad, como siempre, es más complicada

GUERRAS ANIMALES
En el Parque Nacional Kibale (Uganda) los investigadores en primates han observado directamente 18 ataques mortales y han encontrado restos de otros 3, ello atrajo una gran atención desde otros primatólogos y la comunidad antropológica. Se descubrió que las muertes estaban causadas por una manada de 150 chimpancés, que habían aumentado su territorio en un 22%, donde se alimentaban de los recursos dejados por otros grupos derrotados. Ello lleva a la conclusión de que no fueron los humanos quienes inventaron las batallas, pero algunos siguen empeñados en asegurar que fue la sociedad la que las trajo. Desde este punto de vista podría argumentarse que los animales pueden haber aprendido estas conductas de los humanos. Pero ello no se sostiene al observar las conductas de la especie entera.
Envían patrullas a territorios vecinos para tender emboscadas a grupos más pequeños, como durante aquel ataque presenciado por la antropóloga Sylvia Amsler, en el cual, 28 chimpancés atacaron a unas hembras con sus crías y mataron a varias, entre ellas a las 2 pequeñas. La finalidad no parece estar clara; acabar con los más débiles antes de que crezcan y se les opongan, aterrorizar a las hembras para que unan a ellos, simplemente conquistar, etc.
Estos animales cazan además con lo que podría considerarse como una eficaz forma de estrategia y táctica dividiéndose en dos grupos: el primero se dedica a hacer ruido para asustar y hacer huir a pequeños monos mientras el segundo cierra la trampa y los mata para que la manada entera coma.
Los ejemplos no se quedan simplemente en esta especie, puede que hayan oído hablar de las épicas guerras de las hormigas, en las cuales las colonias se enfrentan entre sí por territorio, comida o mano de obra, desatando campañas a una pequeña-gran escala que nos hace quedar fascinados ante orden de esta.
La naturaleza las ha dotado de un gran número de recursos para desconcertar a sus enemigos a la manera que nos dan a los humanos las tretas y los artefactos.
Entre estas, además, hay numerosas razas que matan a sus enemigos sin enfrentarse cuerpo, lanzando piedras, otros objetos e incluso ácido. Adelantándose probablemente a todas las demás especies.
Como dijo von Bismarck “la unión hace la fuerza”, para las hormigas esto no es nada nuevo, pues acaban con animales más grandes con trabajo en equipo. Pero no debemos confundirnos y creer que  vencen con la pura fuerza del número, pues parecen poseer una mente enjambre, por ello creo que son la prueba de la supervivencia no del más fuerte, sino del más apto.
Por ello queda claro que no fue la sociedad la que destruyó a los humanos, solo disminuyó los conflictos dentro del grupo para pasarlos a otros grupos.

GUERRA PREHISTÓRICA
Como todo el mundo sabe, la Prehistoria engloba toda la historia hasta la aparición de la escritura. La historiografía oficial considera que ésta apareció de manera independiente en Mesopotamia, Egipto y China en el 4º milenio antes de Cristo, evolucionada desde otras formas. Todo ello hace muy difícil saber como se combatía exactamente. Lo que sí que se sabe, como se ha visto más arriba, es combaten otros animales y las sociedades tribales actuales.
El ejemplo de los chimpancés se parece en gran medida a las motivaciones para iniciar un conflicto armado en tribus de todo el mundo, aun siendo estas últimas más “refinadas”: guerrean por territorio, comida y hembras. Además aparecen las motivaciones puramente humanas, como son: el odio, venganza, la envidia, el miedo, la defensa de los seres queridos, etc.
Las tácticas son parecidas a las de nuestros primos, combate frontal, flanqueo, incursión, emboscada, ataque sorpresa, etc.
Dado que los animales sociales suelen conseguir la comida en grupo y es más probable que peleen con sus presas antes que con sus congéneres, considero una probabilidad a tener en cuenta que los planes de batalla, las formaciones, las estrategias y las tácticas  vengan de la caza.
También era muy importante la sorpresa, pues al no pelear en auténticas formaciones sería lo más lógico que el que contara con el factor sorpresa ganara todas las batallas, fuera este en ataques sin declaración de guerra o emboscadas.
Mucho se ha escrito sobre este tema, y la mayoría de los estudiosos coinciden en que la primera arma fue el hacha sin mango, seguida por el hacha con mango y la lanza.
Quizás la mayor prueba de la existencia de la guerra antes del XV milenio antes de Cristo sea la existencia del canibalismo: este puede ser rastreado hasta los albores del hombre, y parece poco probable que los antiguos humanos mataran a los suyos salvo por causas de fuerza mayor o rituales. Esto lleva a pensar que, a consecuencia, los humanos devorarían mayoritariamente a sus enemigos. Lo que nos lleva a una pregunta: ¿devorarían enemigos solitarios? La respuesta a ello parece ser positiva (aunque dudo que se desaprovechara un cadáver muerto en combate). Sin embargo el hombre es gregario por naturaleza, por lo que la ausencia de varios miembros de un grupo llevaría rápidamente hasta el grupo culpable. Con lo que empezaría la escalada de venganza.
Mientras que para la Guerra Paleolítica tomaríamos como modelo las expansiones territoriales de los chimpancés, considero apropiado utilizar la de las hormigas para la Neolítica. Esto se debe a que, como es obvio, en un principio las batallas eran relativamente simples, con pocos integrantes. Mientras que posteriormente, y dada la existencia de auténticas murallas se convirtieron en auténticas batallas campales por regimientos.
Falta de arte sobre conflictos. Toda mi argumentación (lógica en mi opinión) se tambalea al caer en la cuenta de la falta de arte rupestre sobre conflictos entre humanos. Es por ello que es desde el escepticismo como debe evaluar este artículo.

Con todo, debo concluir con que debieron existir diferencias regionales e incluso raciales en estas tácticas y estrategias. Ello debido principalmente a las diferencias hace 5000 años entre los diferentes países.

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