LOS PILARES DE LA GUERRA I
¿QUIÉN TIRÓ LA PRIMERA PIEDRA?:
GUERRA Y ESTRATEGIA EN LA PREHISTORIA Y EL MUNDO ANIMAL
Adrián García
INTRODUCCIÓN
Habitualmente falta información fiable de la historia
humana. La razón de ello, como todo, depende de la época. Hay determinados
lobbies que desean presentar la prehistoria como una época antes del comienzo de las guerras y la maldad humana. A ello además contribuiría la teórica
falta de batallas en el mundo animal.
Otros lobbies siguen este argumento buscando su lado oscuro
y dándole la vuelta. Según éstos la sociedad la que organizó los combates, pero
antes la vida era más brutal con combates constantes. Ello se ven el mundo
animal, donde los animales se agreden continuamente y están en guerra
permanente.
Si bien la primera posición correspondería en líneas
generales a Rousseau, la segunda correspondería a Hobbes. La realidad, como siempre,
es más complicada
GUERRAS ANIMALES
En el Parque Nacional Kibale (Uganda) los investigadores en
primates han observado directamente 18 ataques mortales y han encontrado restos
de otros 3, ello atrajo una gran atención desde otros primatólogos y la
comunidad antropológica. Se descubrió que las muertes estaban causadas por una
manada de 150 chimpancés, que habían aumentado su territorio en un 22%, donde
se alimentaban de los recursos dejados por otros grupos derrotados. Ello lleva
a la conclusión de que no fueron los humanos quienes inventaron las batallas,
pero algunos siguen empeñados en asegurar que fue la sociedad la que las trajo.
Desde este punto de vista podría argumentarse que los animales pueden haber
aprendido estas conductas de los humanos. Pero ello no se sostiene al observar
las conductas de la especie entera.
Envían patrullas a territorios vecinos para tender
emboscadas a grupos más pequeños, como durante aquel ataque presenciado por la
antropóloga Sylvia Amsler, en el cual, 28 chimpancés atacaron a unas hembras
con sus crías y mataron a varias, entre ellas a las 2 pequeñas. La finalidad no
parece estar clara; acabar con los más débiles antes de que crezcan y se les
opongan, aterrorizar a las hembras para que unan a ellos, simplemente
conquistar, etc.
Estos animales cazan además con lo que podría considerarse
como una eficaz forma de estrategia y táctica dividiéndose en dos grupos: el
primero se dedica a hacer ruido para asustar y hacer huir a pequeños monos
mientras el segundo cierra la trampa y los mata para que la manada entera coma.
Los ejemplos no se quedan simplemente en esta especie, puede
que hayan oído hablar de las épicas guerras de las hormigas, en las cuales las
colonias se enfrentan entre sí por territorio, comida o mano de obra, desatando
campañas a una pequeña-gran escala que nos hace quedar fascinados ante orden de
esta.
La naturaleza las ha dotado de un gran número de recursos
para desconcertar a sus enemigos a la manera que nos dan a los humanos las
tretas y los artefactos.
Entre estas, además, hay numerosas razas que matan a sus
enemigos sin enfrentarse cuerpo, lanzando piedras, otros objetos e incluso
ácido. Adelantándose probablemente a todas las demás especies.
Como dijo von Bismarck “la unión hace la fuerza”, para las
hormigas esto no es nada nuevo, pues acaban con animales más grandes con
trabajo en equipo. Pero no debemos confundirnos y creer que vencen con la pura fuerza del número, pues
parecen poseer una mente enjambre, por ello creo que son la prueba de la
supervivencia no del más fuerte, sino del más apto.
Por ello queda claro que no fue la sociedad la que destruyó
a los humanos, solo disminuyó los conflictos dentro del grupo para pasarlos a
otros grupos.
GUERRA PREHISTÓRICA
Como todo el mundo sabe, la Prehistoria engloba toda la
historia hasta la aparición de la escritura. La historiografía oficial
considera que ésta apareció de manera independiente en Mesopotamia, Egipto y
China en el 4º milenio antes de Cristo, evolucionada desde otras formas. Todo
ello hace muy difícil saber como se combatía exactamente. Lo que sí que se
sabe, como se ha visto más arriba, es combaten otros animales y las sociedades
tribales actuales.
El ejemplo de los chimpancés se parece en gran medida a las motivaciones
para iniciar un conflicto armado en tribus de todo el mundo, aun siendo estas
últimas más “refinadas”: guerrean por territorio, comida y hembras. Además
aparecen las motivaciones puramente humanas, como son: el odio, venganza, la
envidia, el miedo, la defensa de los seres queridos, etc.
Las tácticas son parecidas a las de nuestros primos, combate
frontal, flanqueo, incursión, emboscada, ataque sorpresa, etc.
Dado que los animales sociales suelen conseguir la comida en
grupo y es más probable que peleen con sus presas antes que con sus congéneres,
considero una probabilidad a tener en cuenta que los planes de batalla, las
formaciones, las estrategias y las tácticas
vengan de la caza.
También era muy importante la sorpresa, pues al no pelear en
auténticas formaciones sería lo más lógico que el que contara con el factor
sorpresa ganara todas las batallas, fuera este en ataques sin declaración de
guerra o emboscadas.
Mucho se ha escrito sobre este tema, y la mayoría de los
estudiosos coinciden en que la primera arma fue el hacha sin mango, seguida por
el hacha con mango y la lanza.
Quizás la mayor prueba de la existencia de la guerra antes
del XV milenio antes de Cristo sea la existencia del canibalismo: este puede
ser rastreado hasta los albores del hombre, y parece poco probable que los
antiguos humanos mataran a los suyos salvo por causas de fuerza mayor o
rituales. Esto lleva a pensar que, a consecuencia, los humanos devorarían
mayoritariamente a sus enemigos. Lo que nos lleva a una pregunta: ¿devorarían
enemigos solitarios? La respuesta a ello parece ser positiva (aunque dudo que
se desaprovechara un cadáver muerto en combate). Sin embargo el hombre es
gregario por naturaleza, por lo que la ausencia de varios miembros de un grupo llevaría
rápidamente hasta el grupo culpable. Con lo que empezaría la escalada de
venganza.
Mientras que para la Guerra Paleolítica tomaríamos como
modelo las expansiones territoriales de los chimpancés, considero apropiado
utilizar la de las hormigas para la Neolítica. Esto se debe a que, como es
obvio, en un principio las batallas eran relativamente simples, con pocos
integrantes. Mientras que posteriormente, y dada la existencia de auténticas murallas
se convirtieron en auténticas batallas campales por regimientos.
Falta de arte sobre conflictos. Toda mi argumentación (lógica
en mi opinión) se tambalea al caer en la cuenta de la falta de arte rupestre sobre
conflictos entre humanos. Es por ello que es desde el escepticismo como debe
evaluar este artículo.
Con todo, debo concluir con que debieron existir diferencias
regionales e incluso raciales en estas tácticas y estrategias. Ello debido principalmente
a las diferencias hace 5000 años entre los diferentes países.
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